En un mundo donde las crisis sociales y naturales se presentan de manera inesperada, la digitalización se convierte en una herramienta clave para garantizar la continuidad de actividades económicas y sociales. Desde paros laborales hasta desastres naturales, la tecnología permite mantener la operatividad y ofrece soluciones para enfrentar estos retos de manera eficiente.
En las últimas décadas, las interrupciones por pandemias, como la COVID-19, y desastres naturales, han demostrado la fragilidad de los sistemas tradicionales. Por ejemplo, durante los confinamientos, empresas digitalizadas lograron operar de forma remota, mientras que las menos preparadas enfrentaron graves pérdidas.
Antecedentes como la implementación de la banca en línea y los pagos digitales en países en vías de desarrollo resaltan la importancia de adoptar fintech para democratizar el acceso a servicios financieros. Así, la tecnología no solo protege los negocios, sino también fortalece las economías.
La digitalización también juega un papel crucial en educación y salud. Plataformas como Zoom o Google Classroom garantizaron la educación durante la pandemia. La adaptación a estas herramientas es un claro ejemplo de cómo la tecnología se convierte en un aliado esencial en situaciones de crisis. La adopción
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